El macrotema de la fe: 100,000 personas, un país con 36 % de católicos y el mensaje de León XIV en Uruguay
El macrotema de este domingo se entiende con una contradicción aparente: Uruguay, el país más secularizado de América Latina, reunió la noche del sábado a unas 100,000 personas alrededor del papa León XIV.
La vigilia se celebró la noche de este sábado 7 de noviembre en el Estadio Centenario de Montevideo, al cierre del segundo día del viaje apostólico del Papa a Uruguay. Según las autoridades locales, unas 70,000 personas participaron dentro del estadio y otras 30,000 siguieron el encuentro desde los alrededores a través de pantallas gigantes, tras horas de filas y una previa musical. El Pontífice agradeció al cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, las palabras de bienvenida y los testimonios compartidos.
El mensaje partió de una realidad que el propio Papa describió sin rodeos: en Uruguay avanza «la secularización y una indiferencia religiosa cada vez más extendida». De acuerdo con los datos citados en la cobertura, el 36 % de los habitantes se define como católico, mientras que el 29 % se considera agnóstico o ateo, y en muchos lugares la fe ha dejado de transmitirse con la naturalidad de generaciones anteriores.
Para hablarle a esa Iglesia pequeña, León XIV recurrió a Belén, la ciudad donde nació Jesús: el profeta Miqueas la llamó «pequeña entre los clanes de Judá», pero el Evangelio de san Mateo proclama que «de ningún modo eres la menor», porque lo que cambió su significado fue la elección de Dios. «Para iluminar mucho no hace falta ser muchos, sino reflejar la luz del Señor», resumió, y advirtió: «Cuando se pretende construir un mundo sin Dios, se corre el riesgo de dejar también al hombre sin lugar».
Tras escuchar los testimonios de dos jóvenes y una familia, el Papa animó a los jóvenes a dar el paso del matrimonio y la formación de una familia: «¡No le teman al para siempre!». A los matrimonios los exhortó a abrir sus hogares a la vida, incluso cuando la cultura contemporánea presente a los hijos como una carga, y a quienes sienten la llamada al sacerdocio o a la vida consagrada les pidió no ignorar esa voz por miedo.
«¡Sean santos! No se conformen con una vida simplemente correcta ni con una fe de costumbre», exhortó al cierre, antes de proclamar «¡Jesucristo es nuestra esperanza!», en sintonía con el lema de la visita, tomado del anuncio del ángel: una gran alegría para todo el pueblo. La jornada del sábado había incluido una misa en Paysandú, la visita al barrio de Casavalle y un encuentro con el mundo educativo en la Universidad Católica. La gira, la primera de León XIV por Sudamérica, comenzó en Uruguay —que no recibía a un Papa desde las visitas de Juan Pablo II en 1987 y 1988— y continuará por Argentina y Perú hasta el 17 de noviembre.
El dato de fondo es demográfico y cultural: cuando la fe deja de heredarse automáticamente, cada comunidad que persevera vale por su testimonio, no por su tamaño. Eso fue, en síntesis, lo que el Papa vino a decirle a Sudamérica desde su primera parada.
Foto: el papa León XIV durante la vigilia de oración en el Estadio Centenario de Montevideo, este sábado 7 de noviembre. Crédito: Vatican Media. Fuentes: Vatican News y ABC Color (EFE).
