El macrotema regional: cómo el colapso de un banco digital llevó a Paraguay a juzgar a su presidente en tres días
Visto en grande, el caso paraguayo es una radiografía de lo que ocurre cuando fallan a la vez la supervisión financiera y los controles políticos.
Un banco que cae puede tumbar a un presidente. El mandatario de Paraguay, Santiago Peña, presentó este jueves su renuncia al cargo, arrastrado por el colapso de Ueno Bank, la entidad digital intervenida por el Banco Central del Paraguay (BCP), pero el Congreso decidió no darle salida por esa vía: la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la acusación de juicio político en su contra y el Senado inició el proceso la misma noche del jueves, por lo que Peña permanece formalmente en la Presidencia mientras se juzga su caso, según la acusación de «grave y sistemático mal desempeño de sus funciones».
La crisis estalló el martes 3 de noviembre, cuando el BCP dispuso la resolución de Ueno Bank tras constatar que su índice de solvencia había caído al 5,56 %, frente al mínimo regulatorio del 12 %: menos de la mitad de lo exigido. Las aplicaciones y las tarjetas dejaron de funcionar y unos 2,9 millones de clientes, en un país de 6,1 millones de habitantes, quedaron sin acceso a sus cuentas. La entidad administraba unos US$850 millones en fondos públicos, incluidos alrededor de US$380 millones del Instituto de Previsión Social (IPS), que maneja las pensiones de la mayoría de los trabajadores paraguayos. Ese mismo martes renunció el presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, y la Fiscalía ordenó la detención de ocho directivos del banco y acusó formalmente a 27 personas vinculadas con la entidad.
El vínculo que persigue a Peña es societario: fue accionista de Ueno Holding, el grupo propietario del banco, hasta 2025 —vendió su participación en marzo de ese año, según ha declarado—, y un bloque de 35 diputados presentó el miércoles el libelo acusatorio por presunto conflicto de intereses, conforme al artículo 225 de la Constitución paraguaya. El jueves, su propio mentor político, Horacio Cartes, presidente del Partido Colorado, anunció su apoyo al juicio político. Horas después, Peña anunció su renuncia en un mensaje grabado en la residencia presidencial de Mburuvicha Róga: «He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas», declaró, tras pedir disculpas al pueblo y desear que el Fondo de Garantía de Depósitos garantice la devolución de los recursos a los afectados.
Pero la renuncia no cerró el proceso. Los 78 diputados presentes aprobaron por unanimidad la acusación y la remitieron al Senado, que actúa como tribunal, y la sesión conjunta del Congreso convocada para votar la dimisión se levantó por falta de quórum, de modo que no se activó la sucesión del vicepresidente Pedro Alliana, llamado a completar el mandato hasta 2028. El Senado inició el juicio la noche del jueves, recibió el libelo de los diputados fiscales acusadores y convocó a Peña a ejercer su defensa este viernes a las 10:00, derecho que el mandatario anunció que ejercerá. La Fiscalía, además, anunció que lo incluirá en las investigaciones de tres causas penales abiertas sobre Ueno Bank. Son acusaciones en curso, no hechos probados, y Peña las ha rechazado: sostiene que cualquier irregularidad debe dilucidarse en los tribunales. La crisis también lo obligó a suspender su participación en la Cumbre Iberoamericana que se celebra en Madrid. Para la región, y también para República Dominicana, el caso deja una lección que trasciende a Paraguay: la supervisión bancaria, la protección de los fondos de pensiones y los conflictos de interés entre el poder político y los grupos financieros son asuntos que deciden la estabilidad de un país entero.
Clientes de ueno bank frente a la sucursal cerrada del barrio Ciudad Nueva, en Ciudad del Este, tras la intervención del Banco Central del Paraguay. Foto: Wilson Ferreira / Última Hora.
Fuentes: EFE, Reuters, ABC Color y La Nación.

